Estrés y bloqueo mental

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El enfoque nos ayuda a tener éxito. Ya sea hacia dentro (sintonizando con nuestras intuiciones y valores) o hacia fuera (navegando por el mundo que nos rodea), afinar nuestra atención es un activo muy valioso.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, nuestro enfoque y atención son secuestrados, dejándonos conmocionados, olvidadizos e incapaces de concentrarnos. El estrés a corto plazo aumenta los niveles de cortisol (la llamada hormona del estrés) por periodos cortos y puede reactivar nuestra adrenalina y motivarnos a realizar un trabajo más eficiente en respuesta a plazos inminentes. El estrés a largo plazo, sin embargo, puede conducir a aumentos prolongados de cortisol y puede ser tóxico para el cerebro. Los científicos sospechan que los altos niveles de cortisol durante un largo tiempo son un factor clave para la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.

Cuando no podemos concentrarnos en el trabajo debido a las distracciones, podemos sentirnos estresados ​​por no ser productivos, lo que hace que nos concentremos menos, alimentando aún más el ciclo. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros no notamos que nuestro enfoque disminuye hasta que nos sentimos agotados mental y emocionalmente: se extenúa todavía más nuestra capacidad de concentrarnos y de recordar información.

Afortunadamente, hay cosas que podemos hacer para romper el ciclo. Según Kandi Wiens, una de las razones por las que algunas personas se queman y otras no lo hacen es que usan su inteligencia emocional para controlar el estrés. En primer lugar, utilice la autoconciencia para mejorar su enfoque:

Antes de que pueda lidiar con el estrés, necesita saber qué lo está causando. Reflexione sobre cada cosa en su vida y en su trabajo que le esté causando ansiedad. Habrá cosas que no tendrá capacidad de cambiar y deberá descubrir cómo cambiar su actitud hacia ellas.

Reenfóquese entendiendo cómo exactamente pierde su concentración. Al prestar atención a los patrones que conducen a su falta de concentración, puede comenzar a desarrollar su capacidad para descartar las distracciones y mantenerse con su punto de atención original.

Una vez que ha aumentado su conocimiento de lo que le está causando estrés y cómo y cuándo pierde su enfoque, use las siguientes estrategias de autogestión para tomar mejores decisiones que lo mantengan enfocado:

Haga una desintoxicación digital. Las personas que revisan sus correos electrónicos, mensajes de texto y redes sociales de forma constante experimentan más estrés que quienes no lo hacen. Más del 42% de los “adictos” atribuye su estrés a las discusiones políticas y culturales en las redes sociales, en comparación con el 33% de los no obsesionados con las redes. Si bien puede parecer imposible tomarse un descanso de la tecnología, desconectar o limitar periódicamente el acceso digital puede ser excelente para la salud mental.

Descanse su cerebro. La mayoría de nosotros hemos experimentado noches de insomnio causadas por rumiar eventos pasados o miedos y ansiedades sobre el futuro. Cuando se juntan varias noches así, la privación del sueño aparece. La falta de sueño puede afectar negativamente a nuestras decisiones porque influye en nuestra capacidad para evaluar con precisión, planificar en consecuencia y comportarnos de manera adecuada. Comprometerse con las 6-8 horas de sueño recomendadas cada noche puede parecer imposible cuando se está estresado y con exceso de trabajo, pero la recompensa vale la pena.

Ejerza el mindfulness. La práctica de la atención plena disminuye nuestra tendencia a sacar conclusiones precipitadas y a tener reacciones instintivas de las que podemos arrepentirnos más adelante (y potencialmente causar más estrés). La atención plena es vital para tener capacidad de resiliencia emocional, que es un factor clave para recuperarnos rápidamente del estrés.

Cambie su enfoque hacia otros. Cuando nos fijamos en nuestras propias preocupaciones y temores, podemos desviar nuestra atención de aquéllos que nos importan. Cambiar nuestro enfoque a otros produce efectos fisiológicos que nos calman y fortalecen nuestra capacidad de recuperación. Si presta más atención a los sentimientos y necesidades de otras personas, y muestra preocupación por ellos, no sólo puede despejar su mente del estrés, sino también aprovechar los beneficios de saber que está haciendo algo significativo por alguien que le importa.

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