No hay segunda oportunidad para la primera impresión

Facebooktwitterlinkedinmail

El título del presente artículo es una célebre frase de Oscar Wilde. Sabes que hay pasos básicos para causar una buena primera impresión en el mundo de los negocios: sonreír, hacer contacto visual, escuchar más de lo que hablas… Pero lo que quizá no sepas es que si crees que caerás bien a los demás, por lo general, así será.

Según Jeff Haden, la calidez interpersonal explica la profecía autocumplida de la aceptación anticipada. Según diversos estudios, los participantes que esperan ser aceptados son percibidos como más agradables. Es decir, cuando piensas que gustarás a otras personas, actúas de forma más natural y pareces más amigable.

Sin embargo, si eres tímido o inseguro, si te encuentras en un entorno desconocido o en una posición incómoda, ¿cómo puedes convencerte de que vas a caer bien a la gente? El diálogo interno positivo no es una garantía. En su lugar, cierra los ojos, respira hondo y comprométete a dar pasos que garanticen el éxito:

Haz cumplidos genuinos. A todo el mundo le encanta ser elogiado, especialmente porque nadie recibe suficientes piropos. Así que prepárate para decir a los demás lo que hacen bien. Averigua con quién te encontrarás e investiga un poco.

Si ir preparado no es posible, no hay problema. Muestra interés haciendo preguntas. Pero ve más allá, no te quedes en lo básico, interésate de forma auténtica. Pronto encontrarás cosas por las que felicitar. Entonces, no sólo apreciarán los elogios, sino que se sentirán más importantes y agradecerán que los hayas hecho sentir de esa manera.

Deja que la gente hable de sí misma. A las personas les encanta. Las investigaciones muestran que el 40% del discurso diario se dedica a decir a otros lo que pensamos o sentimos hablando de nuestras experiencias subjetivas. Los estudios también muestran que hablar de nosotros mismos, ya sea en persona o en las redes sociales, provoca la misma sensación de placer en el cerebro que el dinero, la comida e incluso el sexo.

Al ayudar a las personas a hablar sobre sí mismas, se te ve como un gran conversador, aun cuando en realidad digas muy poco. Y en el proceso, también haces que se sientan mejor con sí mismos. Es claramente un juego de ganar-ganar.

Cambia las palabras porque éstas tienen poder. Siempre me acuerdo de un vídeo en el que un ciego pide dinero con un cartel que dice: “Soy ciego. Ayuda, por favor”. De repente, una mujer le da la vuelta al cartel y escribe otro mensaje. El ciego comienza a recibir muchas limosnas sin saber por qué. El cartel ahora dice: “Hace un día hermoso y no lo puedo ver”.

Ten en cuenta que elegir las palabras correctas también afecta a cómo te sientes. No digas “tengo que ir al gimnasio”, di “quiero ir al gimnasio”. Con el tiempo, lo creerás y lo esperarás. Mejorar tu estado físico mejorará tu salud, tu rendimiento e incluso te hará más feliz .

Finalmente, muestra un poco de vulnerabilidad. Los grandes equipos a menudo son dirigidos por personas dispuestas a admitir debilidades y fallos. Los grandes amigos también están dispuestos a ser vulnerables. ¿Quieres causar una gran primera impresión? No trates de impresionar, sé humilde. Admite y comparte tus errores. Ríete de ti mismo: los demás se reirán contigo y querrán estar más cerca de ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.