¿Qué cualidades tienen los triunfadores?

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Sabemos que es tu actitud, y no tu aptitud, la que determina tu altitud. La buena actitud implica también humildad. Así que profundicemos un poco más. Las personas a menudo asocian los logros con aspectos como el lugar y el momento adecuados, la suerte, las circunstancias o el talento natural. Pero los verdaderos orígenes del éxito son de otra índole.

Los grandes líderes y triunfadores comparten ciertos rasgos, y la buena noticia es que no dependen del azar. Son atributos que han cultivado y construido a lo largo de los años. Según Lolly Daskal, algunos son claramente identificables:

Una filosofía personal bien desarrollada: los líderes exitosos entienden bien su pensamiento y su razonamiento. Una filosofía clara permite establecer tus expectativas y articular tu definición de éxito para que puedas establecer un camino claro hacia tus metas. Te prepara para un destino extraordinario.

Perseverancia incansable: Edison falló 2000 veces antes de que descubriera la electricidad. Abraham Lincoln perdió la contienda por el Congreso a los 34 años y las elecciones al Senado a los 45; intentó a los 47, sin éxito, convertirse en vicepresidente; a los 49, perdió nuevamente la elecciones para el Senado; y finalmente, se convirtió en presidente de Estados Unidos a los 52 años. Cuando el fracaso no es una opción, nunca te rindes. Encuentras otro contacto, otra forma, otro punto de entrada, y sigues intentándolo hasta que cumplas lo que te propusiste. La persistencia significa levantarse cada día y perseguir lo que deseas sin permitir que nada se interponga en tu camino.

Propósito significativo: cada persona exitosa debe ser capaz de identificar su propósito. Debes saber tu porqué. Cuando lo haces, puedes conectarte con el propósito que te llevará hacia tu visión única. Tu propósito te dice por qué estás aquí y qué legado quieres dejar. Cuando tienes un propósito claro, sabes dónde gastar tu energía.

El poder de la pasión: si quieres tener éxito, el arma más poderosa que debes poseer es la pasión. Proporciona el combustible que necesitas para triunfar. Cuando puedas creer en algo con un corazón apasionado, harás lo que sea necesario para convertirlo en realidad. Sin pasión, no tienes energía; sin energía, no tienes posibilidades; y sin posibilidades, te quedas estancado, sin lugar adonde ir. Pero cuando puedas encender el fuego de la pasión, éste te dará la energía para propulsarte hacia un campo de infinitas posibilidades.

Principios honrados: hace unos días, mi amigo José y yo comentábamos que si algo nos caracteriza y valoramos es que somos ante todo hombres de honor. Las personas exitosas honran sus principios. Saben y viven según lo que representan, sus valores y sus convicciones. Sus principios son creencias profundamente arraigadas que ayudan a tomar decisiones y a trazar el rumbo. Tu brújula moral comienza con creencias y valores básicos, y te guiará para hacer lo correcto, no lo fácil. Honra tus principios y mantente firme y listo para cualquier cosa que se te presente. Tu reputación y tu integridad son tus activos más valiosos.

Excelente rendimiento: la competencia es importante y el rendimiento es imperativo. Está genial tener visión, propósito y pasión, pero puedes hacerlo todo realidad a través del desempeño. Ofrece el más alto nivel de excelencia y calidad en todo lo que hagas y aumenta tu nivel de aspiración y expectativa. Muéstrate siempre mañana mejor que ayer.

El arte de la persuasión: las habilidades de persuasión te ayudarán a influenciar a los demás y no sólo para que te escuchen y confíen en ti, sino también para que se asocien contigo y te apoyen. Dominar la comunicación y comprender la naturaleza humana es esencial si deseas persuadir e influir de manera efectiva.

Habrá lectores que digan que conocen a mucha gente que ha llegado muy lejos con pocas o ninguna de las habilidades mencionadas. Yo les digo a esos lectores que no se confundan: esas personas en las que están pensando simplemente son tan pobres que sólo tienen dinero.

Factores como el tiempo, la suerte y las circunstancias pueden jugar algún papel en el éxito, pero son los rasgos más profundos, los que se encuentran dentro, los que más cuentan.

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