Tu estado de ánimo es tu destino

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Cuando se trata del éxito, muchos ni siquiera pensamos en nuestra actitud. La mayoría estamos tan ocupados tratando de vivir con miles de tareas y compromisos que nos encontramos reaccionando a nuestra vida en lugar de respondiéndole.

Los líderes exitosos no tienen menos problemas que los fracasados, simplemente tienen una actitud diferente. Lo importante es que tenemos una opción todos los días con respecto a nuestra actitud: no te encierres en pensamientos negativos donde hayas pasado momentos difíciles en el pasado. Ten piel gruesa para avanzar en la vida. Cualquier sentimiento negativo del pasado no tenía valor para ti. No es útil reaccionar de manera negativa a los eventos diarios. Sé consciente de cómo eliges interpretar lo que te sucede. La forma en que reaccionas y razonas cada día es el modo en que se almacenarán tus recuerdos.

Cuando tengas duras luchas en el trabajo, tu actitud puede salvarte. No puedes cambiar lo inevitable y no sabes lo que sucederá en el futuro: el dolor puede llegar sin invitación y es en esos momentos especialmente cuando tu actitud te repondrá o te romperá. Vigila tus pensamientos, lo primero que debes hacer para salir del pozo es dejar de cavar.

Muchos olvidamos cómo controlar nuestra actitud a pesar de que en realidad es lo único que podemos controlar. Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Cuando nos atenemos a nuestras dudas, cuando reflexionamos sobre la forma en que hemos sido maltratados, es fácil olvidar que nuestra actitud es lo que define lo que experimentamos.

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes: el ayer se fue, el mañana puede que nunca llegue, el presente es lo único que hay. Si te fijas en lo que tienes en la vida, siempre tendrás más. Si te fijas en lo que no tienes, nunca tendrás suficiente.

Lideremos entonces desde dentro: procuremos que nuestras reacciones y respuestas sean lo mejor posible, porque nuestro atributo más preciado es nuestra actitud. La elección es nuestra: podemos aferrarnos a pensamientos negativos o podemos dar altitud a nuestra actitud. Esto implica también tener autoestima con humildad.

La seguridad en uno mismo necesita un contrapeso: la colaboración. El reto es que la autoconfianza necesaria para avanzar con audacia conspira en contra de las cesiones necesarias para colaborar con éxito:

Conviene rodearse de las personas adecuadas. El estándar es el talento, una capacidad espléndida a aportar. El politiqueo y la veteranía tienen poco espacio aquí. Jobs es famoso por haber tolerado sólo a los mejores profesionales.

Es vital escuchar las ideas y las críticas. Eso no significa que vayan a cambiar tu visión. Pero una colaboración exitosa significa que incluso los líderes más confiados se mantienen abiertos a escuchar y evaluar lo que otras personas de confianza tengan que decir. Se resisten a la perdición de una gran colaboración: el sesgo de confirmación, es decir, dar demasiado peso a opiniones que validen la opinión propia. Quien habla siembra, quien escucha cosecha.

La excelencia requiere dos atributos que representan una difícil combinación: una gran autoconfianza y la voluntad de colaborar. Cuando un líder dispone de ambas, el cóctel resulta maravilloso.

17 comentarios de “Tu estado de ánimo es tu destino”

  1. Gran articulo.
    Es necesario hacernos responsables de nuestras emociones, entendiendo que lo que vemos afuera no es mas que una proyección nuestra, y en esa medida, podemos identificar hacia donde estamos direccionando nuestro futuro, si dejamos que un estado de animo negativo sea el que controle nuestras acciones, obviamente los resultados serán siempre los mismos… Decepcionantes.

  2. Totalmente de acuerdo, podemos tener una clara vision de nuestro proposito y lo que perseguimos, pero no por ello, debemos evitar las otras ideas, otras opiniones, quizas detras de todas ellas alla una gran verdad. Eso es lo que diferencia a los lideres, la humildad, la capacidad de escuchar y leer entre lineas.

  3. Muy acertado articulo! Es cierto que podemos controlar nuestra mente, no así los acontecimientos a nuestro alrededor. De esta manera, debemos educar a nuestra mente a anteponer pensamientos positivos ante las adversidades o problemas en la vida. Esto no parece fácil, pero allí radica la grandeza, nuestra actitud es lo que al final marcara nuestro destino. Articulo que nos hace reflexionar. Felicidades!

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