Gente manipuladora

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Hay diversos tipos de personas manipuladoras: la víctima, el intimidador, el sarcástico, el que va de autoridad en una materia, el lobo con piel de cordero, el falso adulador, el buscador de atención, el interpretador a su favor, el de las falsas promesas, el desprestigiador, el orador enredador…

Ante estas personas, no debemos olvidar nunca las claves del autopoder: 1) desapego de críticas y halagos, 2) ni por encima ni por debajo de nadie, y 3) siempre sin miedo. No obstante, profundicemos un poco más: ¿cómo detectar, tratar y frenar a un manipulador emocional?

Casi todos nos hemos encontrado alguna vez a un manipulador en la oficina. El manipulador critica, pero no se atreve. Juzga, pero no es capaz. Señala, pero es cobarde. Desafortunadamente, la mayoría de los empleados duda en hacer públicas sus preocupaciones: si lo hacen, las respuestas típicas de las empresas van desde las cautelosas hasta matar al mensajero: tomar represalias contra la víctima, en lugar de contra el infractor.

Siguiendo la estrategia militar de Julio César (“Divide y vencerás”), muchos lugares de trabajo promueven a los manipuladores porque parecen ser efectivos para lograr que se hagan las cosas, a pesar de los efectos negativos sobre la productividad y el equipo a lo largo del tiempo. Según Liz Kislik, cuando no se puede lograr que la jerarquía intervenga, es útil contar con sus propios métodos.

En primer lugar, sea escéptico acerca de recibir demasiada atención especial. Los manipuladores no muestran sus colmillos al principio. De hecho, se presentan como aliados porque necesitan acercarse para determinar dónde están sus puntos débiles y cuánto pueden obtener de usted. Son expertos en evaluar qué empleados son suficientemente sofisticados y seguros para valerse por sí mismos y cuáles están ansiosos por complacer o son fáciles de avergonzar.

Si un colega o un superior parece interesado en usted, pero ha escuchado cosas aterradoras sobre dicha persona, es sensato proceder con precaución. Tenga en cuenta si alguien lo trata como su favorito, pero incluye ligeras pullas que lo hacen sentir mal, lo menosprecia cuando habla con los demás o lo presiona para que actúe en contra de sus intereses.

En segundo lugar, esté dispuesto a arriesgar con pequeños enfrentamientos públicos. A veces, la única forma de exponer las maniobras de un manipulador es enfrentándose en el momento. Puede ser difícil hacerlo si usted es un subordinado. Incluso los superiores se pueden quedar atónitos ante la incredulidad de lo que está sucediendo o pueden ser incapaces de pensar qué decir cuando alguien está subvirtiendo los estándares normales de comportamiento, a pesar del daño organizacional que saben que se está haciendo. Entonces, cuando alguien tiene la habilidad y el ingenio para intervenir, pone al manipulador en conocimiento de que su comportamiento ha sido detectado y muestra a los observadores que es posible intervenir y mantener seguros a los demás mientras avanzan en el negocio.

Finalmente, niéguese a guardar secretos o a actuar como intérprete de forma que normalice el comportamiento desacertado. Sea directo y manténgase en su lugar. Los manipuladores pueden tratarlo como un experto de confianza, proporcionándole información sobre las deficiencias de otras personas, como si sólo usted tuviera la perspectiva y la discreción para comprender lo importante. No se deje llevar por la adulación implícita. Pida detalles para aclarar la intención: “No estoy seguro de entenderte. ¿Por qué me dices esto? ¿Qué me estás pidiendo que haga?”.

Hay directivos que no son líderes y que no se sienten cómodos con el conflicto directo, intentando que otras personas transmitan mensajes que temen ofrecer. En lugar de dejar que oculte sus críticas a los demás, diga cosas como: “Has dejado claro que no te gusta cómo manejó el conflicto de su equipo. Estaré encantado de reunirme contigo y con él para que puedas explicar tu preocupación y luego puedo ayudarlo a mejorar”.

Si su posición es superior a la del manipulador, lo más efectivo es comenzar rápido un plan correctivo riguroso utilizando enfoques como éstos y proporcionando comentarios conductuales concretos hasta que abandonen sus malos hábitos.

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